Concentraciones, envases y kits: cómo se organiza el catálogo
Un producto puede aparecer con varias opciones de compra. Entender cómo se combinan concentración y formato hace mucho más fácil recorrer la tienda.
Cada entrada del catálogo es una familia de producto —un material con nombre— y debajo hay una o varias opciones de compra. Esas opciones son lo que realmente se pide, y cada una tiene su propio código, su precio y su existencia.
Dos cosas distinguen una opción de otra. La concentración es la cantidad de material declarada para el vial. El formato es cómo se suministran esos viales, lo más habitual en kits de diez. Por eso una familia ofrecida en varias concentraciones con el mismo formato muestra varias opciones que solo se diferencian en esa cifra.
Cada opción lleva un código corto, su SKU. Ese código es la forma más precisa de referirse a algo cuando nos escribe, porque un nombre de producto junto a una concentración puede seguir siendo ambiguo cuando hay mezclas de por medio.
Las mezclas se listan como familias propias y no como opciones dentro de uno de sus componentes. Una mezcla tiene su descripción y su documentación, y tratarla como variante de uno de sus componentes tergiversaría lo que contiene el vial.
Los precios y la disponibilidad se toman siempre de la opción, no de la familia. Si una familia muestra un precio en el listado, es el más bajo disponible entre sus opciones, y la cifra exacta se confirma al elegir una. Con las existencias ocurre lo mismo: una familia puede estar parcialmente disponible, con unas opciones en stock y otras no.
